jueves 24 de septiembre de 2009

Gracias por leer

Dejo Poorpooland.

Todo esto comenzó, posiblemente, ayer por la tarde, 20:00h, con James Stewart y John Wayne, mientras veía ¿Quién mató a Liberty Valance? (Nota Poorpooland --> 9/10), de John Ford, y me entraban ganas de tomar café. Me tomé una cafetera entera mientras decidía que al día siguiente, hoy por la mañana, iría a Sevilla a ver las notas que mis puñeteros profesores no saben o no quieren poner en internet.

Con todo esto, daba el último buche de cafeina y ponía la alarma en el móvil a las 05:50 para que me diera tiempo a ducharme y coger el autobús de las 07:00. Cené tardísimo, casi a las 00:00, porque me entretuve más de la cuenta con la guitarra, por fin era capaz de entrelazar dos frases y no podía dejarlo.

Después de cenar seguí con la seiscuerdas, leí un poco y total, hasta la 01:30 no me metí en la cama con los ojos como platos y demasiado despejado. Tenía calor por todo el cuerpo y los pies helados. Me dormí. Diez minutos después un mosquito me pasó seis veces por la oreja a pesar de mis intentos de asesinarlo y reventarlo contra mi mejilla. No hubo éxito y me tuve que exiliar al salón con una mezcla de pena, nerviosismo y furia asesina.

En el salón me acomodé (y esta vez me costó) y decidí dormir, me obligué a dormir, me amenacé para hacerlo, pero no había manera. El reloj me decía que eran las 02:45 y apenas tres horas me quedaban para descansar antes del viajecito; mi mente volaba de un lado para otro. Al final, claro está, me fui quedando amodorrado (que no amorriñado) y entonces los pilotitos de la tele, el DVD, el cacharro de ONO y la minicadena, brillando y parpadeando en la más absoluta oscuridad, mandaron una imagen clarísima a mi cabeza.

Media hora después dándole vueltas, esa idea había adoptado la forma de algo bastante interesante. Finalmente y a mi pesar, me quedé dormido pensando en levantarme para ir a apuntarlo todo, no lo hice y, gracias a Dios, cuando dos horas después sonó el móvil, no se me había olvidado nada. Me duché y llegué bien de tiempo para comprar el billete, tomarme otro café (con bollicao casi congelao) y coger el bus.

En el autobús, dos capullos hablando lo suficientemente alto para derrumbar mi intento de dormir me impidieron descansar, por lo que amaneció por la ventana de la derecha y fue precioso, pero llegué al Prado como un zombie, un poco más intranquilo quizá, y el C1 tardó en llegar. Todo iba mal, y yo cada vez estaba más acojonado.

La cuestión es que de repente estoy de nuevo en el autobús de vuelta a Cádiz, son las 11:00, estoy mucho más tranquilo y poco a poco me voy dando cuenta de que el disco nuevo de los Arctic Monkeys es una broma de mal gusto: las cuatro primeras canciones son bastante buenas, las seis restantes, una pura mierda con exceso de letra.

Pensando en hacer un artículo cuando llegase a casa, me di cuenta de que no me apetecía. Hay películas miles de las que podría hablar, miles de discos, así como libros e historias sobre lo que fuera, pero no me apetecía. Por un momento lo olvidé, pero entonces caí en la cuenta de que ya era hora de darle un descanso al blog, de abandonar Poorpooland por un tiempo.

Empieza un curso nuevo al que debo dedicarme en cuerpo y alma (por el bien mío y de la cartera de mi mamá), tengo miles de cosas que escribir, empiezan los ensayos con el grupo y el trabajo se empieza a amontonar, debería sacarme el carnet de conducir (uy, uy, uy), y no puede pasar de este año que escriba y grabe ya de una vez un corto en condiciones, o algo así.

Por eso, porque creo que esto ya no va a nada más que a repetirse, a hacer las mismas entradas (que casi las hago en plantillas prefabricadas) y porque no me reporta la misma diversión que antes, dejo Poorpooland temporalmente (sí, lo del principio de la entrada fue un cliffhanger que habrá funcionado si has leído hasta aquí, jojojojo).

He de hacer muchas cosas y cambiar yo mismo un poco (o algo más incluso) antes de retomar Poorpooland, por lo que creo que lo más seguro es que vuelva en cualquier momento del año que viene. Una opción era dejar el blog en coma (como hacen muchos) hasta que tuviese ganas de escribir de nuevo, pero eso no me gusta nada.

Así, me despido desde aquí de aquellos pocos que me siguen, podríamos decir que casi con fidelidad, hasta nuevo aviso. Esto no significa que vaya a dejar de comentar en los otros blogs, ni mucho menos, ni que vaya a dejar de responder a comentarios ni nada, solo voy a dejar de escribir entradas. El blog en sí seguirá abierto por supuesto.

Una vez más, gracias a V. Woolf, Kenneth (a.k.a. Tilacino, Anónimo K.), Jabawaka (a.k.a. yo, ¿quien si no?), David Saltares, Em-Rock, SSM, Hempfreud y a Jandro Seisdedos (allá donde estés) por comentar casi siempre y leer de vez en cuando.

Jose R. Ruiz

martes 22 de septiembre de 2009

Más allá de la comedia...

... Woody Allen sabe tratar el thriller.

Más allá del thriller, sabe tratar el drama.

Más allá del drama, sabe tratar el melodrama.

Más allá del melodrama, Woody Allen consigue que una siesez superlativa exasperante se convierta en lo que, para mi gusto, es la película más perfecta de lo que he visto en su carrera (comedia aparte), consiguiendo, sin música, sin aspaviento alguno, con la sencillez de unos diálogos y unos personajes redondísimos, una hora y media de realismo dramático que te introduce de lleno en la tragedia de una familia.

Nota Poorpooland --> 9'5/10.

Gracias por leer
Jose R. Ruiz

Antes del amanecer

Y que no os confunda este cartel pastelón medio rosa que bien podría servir para un anuncio de colonia o de Tommy Hilfiger.

Altamente recomendada, varias veces, durante varios días, con varias amenazas por teléfono (jo, jo, jo) por la señorita V. Woolf, esta cinta de Richard Linklater (co-escrita y dirigida) es un intento conseguido de buen cine minimalista y perfectamente realizado.

La película se resume en diálogos de todo tipo entre los dos únicos personajes mientras pasean por las calles de Viena durante su única noche juntos, pues después se separarán y no volverán a verse (¿o sí...? ¡qué pena haberla visto ahora sabiendo que hay secuela!). La experiencia de dos extraños que se conoces en un tren y deciden hacer una locura (no, no follan en los servicios).

Me ha encantado el hecho de que la mayoría de las secuencias sean planos largos en los que los actores dan rienda suelta a todo el guión, excelente, por cierto, y que haya tal cantidad de travellings siguiéndolos sin cortar por las calles de una ciudad viva (no decorados) demuestra un gran interés por parte del director en conseguir lo que hace de esta película una comedia romántica totalmente atípica.

Lo mejor --> Lo dicho, guión, dirección de actores, realización, la música y, por supuesto, Ethan Hawke y Julie Delpy.

Lo peor --> Los personajes te terminan cayendo demasiado bien para que acabe la película.

Nota Poorpooland --> 8/10

P.D.: 300 entradas. Yupi.

Gracias por leer.
Jose R. Ruiz.

lunes 21 de septiembre de 2009

Los hombres que miran a las cabras

Ni el guionista ni el director tienen grandes (ni muchos) trabajos a sus espaldas, sus nombres no me son conocidos, y nunca había oído el argumento de la historia a pesar de estar basado en hechos reales, aún así, la pinta del tráiler es estupenda y, a pesar de que parezca que Jeff Bridges repite su papel de El Gran Lebowski, Kevin Spacey me caiga mal, y todo el conjunto huela un poco a lucimiento de super estrellas, tengo muchas ganas de ver esta película. Estreno en España: ?

Os dejo el tráiler en V.O. Subtitulado español para que todo se entienda perfectamente.



Gracias por leer.
Jose R. Ruiz.

domingo 20 de septiembre de 2009

¿Cómo ocupar los días de tu verano cuando no eres más que un proyecto arisco de adolescente y tu papá ha muerto en la guerra?

Estuve a punto de alquilarla en el videoclub, pero pensé: Realmente, ya si que no vale la pena, se me bajan en menos de dos horas. Llegué a mi casa, la puse en el uTorrent y en menos de una hora ya la tenía bajada. Felizmente la vi al cenar.

Centrada en el conflicto nacionalista inglés (calco del español (y del de todas partes)), sigue un momento crucial en la vida de un joven de 12 años (impresionantemente bien interpretado por Thomas Turgoose en su primera aparición frente a una cámara) que, realmente entristecido por la pérdida de su padre, se une a un grupo de skinheads que le tratan bien, le adoptan como mascota, lo cuidan e introducen poco a poco en el mundo adulto. Luego, como debe ser, todo se complica.

El argumento no me interesaba lo más mínimo, pero había oído buenas cosas sobre la película, así que tenía cierto interés. Y me vi recompensado entonces con una cinta bastante sencilla y eficaz, simpática y tensa en momentos claves, e innovadora en el conjunto sobre el tratamiento del tema.

Destaca también Stephen Graham (Enemigos públicos, Snatch. Cerdos y diamantes) como el skinhead cabrón y desquiciado en un papel que da mucho mucho miedo.

100% recomendada.

Gracias por leer.
Jose R. Ruiz

sábado 19 de septiembre de 2009

El gran bastardo

Destrozadla o amadla, no podrá dejaros en medio ya que eso sería no atreverse a hablar. Acabo de llegar del cine y la tengo demasiado fresca en la cabeza, por lo que no sería justo una entrada ahora mismo. Pero, aunque la voy a dejar reposar un poco, he de decir que ha sido una interesante, laaarga e intensa experiencia gratificante.

Comentad.
Gracias por leer.
Jose R. Ruiz.